Zombies en los suburbios
El personaje de Robin Williams es un dulce perdedor que escribe esperando que algún día lo publiquen y escaparse del tedio del mundo educativo. Con unas oscuras migajas que le escupé dios, le quita el hijo con haciéndose una de lujo, arma una carrera de escritor exitoso.
Uno podría imaginar que si Todd Solondz cultivara un poco más de camp, sus películas tendrían un final digno del género de películas de suburbios americanos. El mejor papá del mundo (World’s greatest dad) de Bobcat Goldthwait, le hace el honor, y le da un final feliz a lo que podría ser una peli de Todd Solondz. No suena raro que esa mezcla le parezca a John Waters la mejor película del 2009.
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El mayor West, Adam el Batman
Pasaron casi 9 temporadas de Family Guy hasta darme cuenta que el Mayor Adam West estaba protagonizado por el mismisimo Adam West.
Cuando una serie se va deteriorando, como pasó con los Simpsons, y ahora a Family Guy tambien se al está devorando Fox, uno se queda enganchado disfrutando de los personajes más periféricos como Adam West- Tiene inolvidables escenas como en la que manda a toda la policia de Quahog a buscar a colombia al personaje ficticio de una peli de los 80s (en busca de la esmeralda perdida). Entre otras grandes apariciones:
Calculo que no me di cuenta tan tarde porque desde que soy chico vi y volvi a ver Batman, la serie, con las voces dobladas. Oportunamente Adam se apedillaba West, durante la guerra fría. Algunos dicen que eso fue lo que le consiguió el papel. Un cortito en inglés para reconocer la inconfundible voz de West:
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La no creación

“Hay grandeza en esta concepción de la vida, con sus muchos poderes, habiendo sido alentada en unas pocas formas o en una; y que, mientras este planeta ha ido girando de acuerdo a las leyes fijas de la gravedad, de tan simple comienzo, un sinfin de las más bellas y hermosas formas han evolucionado y siguen evolucionando.”
Es la frase final del libro más influyente y revolucionario de los últimos tiempos (es decir, de los últimos millones de años), El origen de las especies.
Dejando de lado el juicio estético y la emoción al encontrar este final después de la interminable cadena de argumentos y observaciones que conformar este libro, la primera vez que la leí inmediatamente noté el intento característico de los siglos 18 y 19 de legitimar el discurso comparándose con Newton. Hume se comparaba con el Newton de la mente humana, Kant sostenía haber realizado la revolución copernicana de la filosofía. Darwin, al comparar la selección natural con la mecánica clásica, evidentemente se pone en el lugar de su descubridor. Esto constituye además, un intento de legitimar la biología (la historia natural) no tan respetada entonces.
En un artículo del último compilado de artículos de Stephen Jay Gould, Acabo de llegar, entendí mejor la frase (no es la primer cosa que Gould me explica). Al final del libro es el único lugar en que Darwin habla de “evolución”. Para referirse a lo que hoy llamamos evolución, suele utilizar la expresión de “descendencia con modificación”, “transformación” o semejantes. Es que la palabra “evolución” en el lenguaje natural (no en el lenguaje técnico de la biología evolutiva actual) incluye, además de la idea de cambio, la idea de despliegue de posibilidades o progreso. Y es justamente eso lo que según Darwin, y para angustias de los que nos consideran más que monos parlantes, lo que no hay en la historia de la vida. La hoy llamada “evolución” no conduce a ningún lado. La evolución (en tanto despliegue de posibilidades) de la vida se contrapone a la constancia aburrida del girar de la gran piedra a la que estamos irremediablemente pegados, generando una contraposición entre los estudios de los dos fenómenos. Es decir, la biología, además de ser igual de rigurosa que la física, es más divertida (parece sugerir Darwin).
Existe otra cuestión interesante al respecto de esta cita que se percibe mejor si se cita el fragmento que la antecede:
“Entonces, de la guerra de la naturaleza, del hambre y la destrucción, resulta directamente la cosa más elevada que somos capaces de concebir, es decir, la producción de los animales superiores. Hay grandeza…”.
Esta frase tiene un tono optimista para palear la mala noticia que nos ha dado Darwin a lo largo del libro. No hay progreso, no hay una luz al final del camino. Pero del derramamiento de sangre constante es que dependemos, y es a él al que debemos la existencia. La frase, más allá de cumplir un rol en el complejo aparato retórico que constituye El origen de las especies, esconde una tragedia. Su posición acomodada no pudo evitar que Annie, una de sus hijas, muriese luego de un extremo sufrimiento el 23 de abril de 1851, 8 años antes de la publicación del Origen, a unos tempranos 11 años. Darwin era perfectamente consciente de que la misma lucha entre seres vivos por la existencia de la que surgimos, y no un Dios benevolente, era la que había causado todo el sufrimiento y finalmente, la muerte de su hija.
En esta frase darwiniana con la que cierra su libro más influyente, es posible entonces notar un falso optimismo, el planeta no sólo gira aburridamente al rededor del sol, sino que también lo hace con una indeferencia implacable por los pequeños habitantes que lo pisan. Imposible no remitirse, con música de tango, al “que al mundo nada le importa. Yira…Yira…” de Santos Discepolo.
La cita en cuestión suena entonces, como un mantra que Darwin se repetía a si mismo para darse algo de consuelo. Semejante al borgiano: “Nadie pierde [repites vanamente] sino lo que no tiene ni ha tenido nunca”.
Es sobre, justamente, esta tensión entre sus descubrimientos y su propia vida, en la que la nueva película sobre Darwin, Creation, decide sustentarse. Los años anteriores a la publicación del Origen, en los que la angustia de la perdida de Anne lo torturaba constantemente.
La biografía en la que se basa la palícula es la de su descendiente (y también del famoso Keynes) Randal Keynes. Keynes es autor de un par de libros en los que justamente muestra la influencia sobre la vida intelectual de Darwin, de su vida familiar, y en particular, de la muerte de dos de sus hijos.
Inevitablemente la lucha entre la ciencia y la religión aparece tematizada, pues Darwin, después de la muerte de su hija, dejo de visitar la iglesia, acto que puede ser interpretado como una perdida de fe, o como la decisión de no seguir actuando con hipocresía. Sin embargo, esto aparece, considero, como un corolario de la película, cuyo tema principal, consiste, justamente, en la paradoja planteada en la cita con la que abrimos. A la naturaleza despiadada es que debemos agradecer nuestra existencia. Darwin, como un nuevo Heráclito, viene a señalarnos contradicciones inherentes a las que todavía no nos acostumbramos, que todavía no hemos digerido, y que él mismo, como se muestra en la película, lucho por digerir. La heroicidad de Darwin, radica en que la respuesta a la orfandad no puede consistir en la mentira y en la creación de falsos padres. La búsqueda de la verdad, como le ocurría a los prisioneros de Platón, no podía generarse de manera no dolorosa. Sobre este parto trabajoso, la película vuelve y revuelve, y en esta temática radica su originalidad.
Es inevitable no hacer referencia a The Tudors. Serie que con la excusa del la pintura de las locuras de Enrique VIII tematiza en el trasfondo unas de las revoluciones silenciosas más importantes de nuestras épocas, el corte de Inglaterra con la Iglesia, con el que seguramente se relacionará de algún modo causal complejo que no quiero caricaturizar, la posibilidad de que ese país diera origen a personas como Newton o Darwin. Además de que el director de la película ha dirigido algunos capítulos de Tudors, uno de los personajes principales de Creation, el que encarna al reverendo amigo de Darwin, es el que encarna en la serie nada menos que a Tomás Moro. En el primer caso aparece como un defensor de la religión, en el segundo, del catolicismo.
Otra película que viene, tal vez demasiado, a nuestras mentes durante la película, es la producción de Hollywood acerca del descubridor, o uno de los descubridores, de la teoría de juegos, John Nash. Pues, por un lado, es Paul Bettany el encargado de llevar adelante al atormentado Darwin (decisión acertada, pues su Darwin tal vez sea lo mejor de la película, además de que lograron un parecido impresionante, sin apelar a ningún tipo de narizota tipo Nixon de Oliver Stone, ni nada por el estilo). En A Beautiful Mind había personificado al amigo invisible de John. Jennifer Connelly, es la esposa de los tres: de Darwin, de Nash, y Bettany. Finalmente, Anne se le aparece a Darwin (en lo que creo que es una licencia poética, puesto que creo que no hay indicios de que Darwin viera fantasmas ni nada por el estilo) de un modo semejante al que Bettany se le aparecía a Nash.
Para cerrar el triangulo de reminiscencias, el que hace de Nash, es el insoportable Russell Crowe, que hace del insoportable capitán de Master and Commander: The Far Side of the World, película basada en una serie de libros de aventuras levemente inspirados en la relación entre Darwin y Fitz Roy a bordo del Beagle, en la que ¡Paul Bettany! encarna a el naturalista a bordo del barco amigo del capitán.
Bueno, en definitiva, Creation resulta, frente a todos los documentales acerca de sus ideas que surgieron durante el 2009, a 200 años de su nacimiento y a 150 años de la publicación del Origen, un emotivo y digno homenaje a él mismo. A esa improbable cruza entre aventurero, científico, filósofo, hombre de familia y, lo que se resalta en la película particularmente, héroe trágico, que revolucionó la forma en que nos pensamos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos. En el camino, rinde homenaje también a Annie, su hija.

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La coctelera de Cameron
1- Un elfo + un africano (humano y negro) + un pitufo
2- Charlatanería de GAIA
3- El señor de los anillos
4- Bush, Petroleo, Irak (con amenaza terrorista de degüello y todo), pero también, para una lectura más republicana, la caída de las torres.
5- Hayao Miyazaki y sus tierras flotantes.
6- Silgurney Dianne Weaver Fossey, esta vez amiga de los aliens.
7- Battlecats, dragones, monos arañas con un par de patas más, una mezcla de hipopótamo y pez martillo.
8- Canción emotiva de Celine Dione tipo Titanic
9- Un nombre comprometido políticamente: “Jake Sully” (¿sólo a mí me cuesta sentirme en un mundo alien, si los extraterrestres se llaman Cheguevarandio, Tupacamarutsio, Perondio o Skywalker?)
10- Una pelea a piñas entre el bueno y el villano (cumpliendo con la ley fundamental explicitada por este blogger).
11- Star Wars III (o VI) con pelea entre tecnología vs. flechas y corazón.
12- Amor interracial (porque la extraterrestre, además de extraterrestre es claramente (en modos y rasgos) afroamericana (como le dicen los racistas de los yankis a los negros))
13- Nacido el 4 de julio: Discapacitado mental interpretando a discapacitado físico.
14- Matrix, un Neo fuertón, un Mr. Anderson debilucho.
15- Final de Alien 2, con una pelea entre un Alien y un humano adentro de un robot, pero invirtiendo los valores (los robots robados de Matrix 3, robados a su vez de Alien 2).
16- Medusas tipo El abismo y documentales pedorros que él mismo filmó (en donde se ve a Cameron tratando de comprar ’ser científico’).
17- Spy Kids 3d, y un Ricardo Montalvan que vuelve a caminar.
18- Anteojitos 3d
19- 4 mil trillones de dolares (o algo así)
20- I’m the king of the world!!!!!!
Batir 3 minutos, y obtendrá Avatar.
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Sexo, drogas y jazz
¿Pueden unos franceses que no toman heroína, ni son alcohólicos, ni son afro-negros (son casi transparentes), ni los violaron repetidamente durante su adolescencia, versionar exitosamente temas de Billie, logrando su misma intensidad?
No.
Pero en el intento puede salir algo muy piola.
Lo demostraron en el cierre del festival de jazz del 2009 la banda subsidiada francesa: Orchestre national de jazz, dirigida actualmente por Daniel Yvinec.
A los 3 minutos del recital, uno se había olvidado de la carta horrorosa con la que Macri abre el librito del festival y del “Mira jazz” de los carteles del festival, propuesto seguramente por un marketing descerebrado, y se había entregado a los franceses. Lady in satin, un disco un poco excedido en cuerdas de Billie Holiday, es revisitado, deformado, electrificado, afinado y desafinado, con muuucha onda.
Esperemos que surja un disco de este experimento.
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